Rehacerse
19/11/2022
Cuando se rompió en mil pedazos
cayó haciendo el mismo ruido de un espejo que se estrella contra el suelo.
Miró su reflejo resquebrajado y calculó que hacía falta para reunir todos los trozos.
Para amontonarlos y comenzar el puzle que suponía la unión.
Fuerza, hacía falta fuerza y tesón,
y otras manos que le curasen las heridas;
y otra vida,
y otra vida,
y otra vida;
y la argamasa del amor que todo lo cura: el propio.
Cuando se rompió en mil pedazos
ya tenía otras grietas difuminadas por el tiempo.
Saber rehacerse no es una terapia,
es un consuelo.
Nia Estévez Portillo
- Tiempos recios
- GUÍA DE CUIDADOS DEL HOMBRE DECENTE
- FRECUENCIAS VECINALES
- La tiranía de lo cuantificable
- EL ECO HUECO DE MANDAME ROLAND
Visitas: 35
Anterior
Qué nos roba el Tiempo
Más recientes
Este otoño
También te puede interesar
A CARA DE PERRO, BUEN TALANTE (MICRORRELATO)
24/11/2021
BIGOTE
24/11/2021