Suscríbete a nuestro Boletín

Suscríbete aquí.

Recibirás contenido del Blog directamente en tu bandeja de entrada

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

– Quizás sea mejor no llevarles la contraria- Me susurró mi mujer al oído.
Tendríamos que gastarnos algún dinero en arreglar la valla común. El perro del vecino, hasta ahora de buen talante, el vecino digo; la había destrozado de manera incansable, para meterse en nuestra parcela y pasear por territorio ajeno, acompañado del talante del dueño; y es que cuando tocamos el bolsillo, se nos agria el carácter y nos volvemos despistados. Pero más nos valía unos cientos menos en el banco, que el incansable careto de perro, del vecino, su mujer y su explorador canino.
Cambiamos la valla, pero los vecinos siguieron con cara de perro.

Nia.

Microrrelato concursante en “relatos en cadena” de Cadena Ser y Escuela de Escritores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

WordPress Cookie Notice by Real Cookie Banner