Suscríbete a nuestro Boletín

Suscríbete aquí.

Recibirás contenido del Blog directamente en tu bandeja de entrada

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Rozarnos la mirada fue
un suplicio incandescente,
pero si te toco,
o si me tocas…
se hubieran roto
en mil pedazos pequeñitos,
nuestros mundos.
Parece que no valía la pena,
si es que no fuimos cobardes.
Nunca lo sabremos ni tú, ni yo,
que no nos dijimos nada.
Ahora, ¿Quién sabe?

Nia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

WordPress Cookie Notice by Real Cookie Banner